Gary Arlington comenzó lo que sería la primera tienda de comics del mundo en el distrito Mission de San Francisco, en 1968. El San Francisco Comic Book Company comenzó con poco auspicio en un pequeño escaparate de la calle 23, donde ofrecía para venta copias de su colección de EC Comics. Por un giro del destino, la tienda se convirtió en punto focal debido a la explosión de los comics underground que inició con la publicación de Zap Comix #1 del ese entonces desconocido Robert Crumb. Arlington pronto vendería los títulos de Zap junto a sus comics vintage y los nuevos títulos de Marvel y DC.
El dibujante John Thompson pronto descubrió la
tienda y trajo a Crumb, a Rick Griffin y a otros para conocer a Arlington. Fue
una de las primeras paradas que hizo Gilbert Shelton cuando se dirigió al área
de la bahía con sus Feds ‘n’ Heads recién
impresos. Le cambió una caja de comics a Gary por un Chevrolet del 59, con el
cual pudo ir y venir hasta Nueva York, trayendo con él a Kim Deitch y Trina
Robbins. El primer encuentro entre Art Spiegelman y Bill Griffith, como muchas
otras situaciones similares, ocurrió en la tienda de Gary Arlington. Todas las
novedades del comix estaban ahí, así
como fanzines, peridódicos underground y paredes cubiertas de EC y otros comics
vintage.
“Era toda una emoción cuando nuevos libros
llegaban”, comentó Gary Arlington en los últimos años. “Yo era el primero en
venderlos. Incluso Ron Turner vino a comprarme. Era el único lugar así del
mundo. Era maravilloso. Ojalá le pudiera pasar a todo el mundo. Cuando ocurría,
era mágico. Un artista le podía decir a otro que necesitaba ocho páginas para
algo en lo que estaba trabajando y se realizaba.”
Don Donahue, quien publicó la primera entrega de
Zap, también comenzó a imprimir los pequeños comics Snatch y Jiz. Ese mismo
año se los trajo a Arlington para que los pueda vender. “La primera vez que
escuché de Gary Arlington se decía que era este tipo que solía llamar a Crumb
de vez en cuando, un loco, dueño de una tienda de comics”, recordaba Don
Donahue. “Gary era este chico, de apariencia recta, que rondaba los 30 años.
Cuando se acercaba, todo el mundo escondía la droga. A él de verdad le gustaban
los comics antiguos. Se estaba comenzando a meter también en los comics
underground.”
Un día Gary Arlington trajo a Rory Hayes para
que conozca a Donahue. “Gary vino con este chico pálido. Se vestía con un traje
negro y un abrigo.” Arlington descubrió a Hayes y publicó su primer trabajo de
cómic, Bogeyman Comics, en 1968. “Era
un chico raro que llegó a la tienda,” decía Arlington. “Trajo consigo algunos
comics que había dibujado, junto a su hermano, en lápiz. Simplemente nos
juntamos y dibujamos este libro con el Bogeyman contando las historias. Soñé
con la portada. Muchas personas piensan que sólo es basura, pero yo creo que es
una de las cosas más singulares que alguna vez se han publicado.”
En 1970 Arlington publicó la antología All Stars, con una bella portada de Rick
Griffin mostrando a un adicto desesperado, rodeado de basura, drogas e
instrumentos de violencia, suplicando por ayuda divina. Una figura encapuchada,
con cuernos, sosteniendo un arma y la imagen de Jesús, ingresa a la habitación,
mientras el diablo llama desde abajo. Luego publicó la obra maestra de Griffin,
de misticismo críptico, Man from Utopia.
Arlington comenzó el negocio de envíos por
correo para vender cómic underground por todo Estados Unidos y alrededor del
orbe, utilizando el nombre de Eric Fromm.
“Antes de abrir la tienda de comics, saqué una lista de ventas a pedido, de
comics regulares”, dijo Arlington. “Tomé el nombre de Eric Fromm de la portada
de un libro de bolsillo, saqué una casilla de correo y todo. No obtuve
respuesta alguna de esta lista. Mantuve la casilla de correo y el nombre, pero
nunca vendí comics regulares a través del correo. No quería que el nombre de Gary Arlington o
el de San Francisco Comic Book Company se asocie con la venta por correo de
libros sucios porque no quería quebrar.” Kim Deitch dibujó a un personaje que
se parecía al magnate de los pollos, el Coronel Sanders, para representar a
Eric Froom en los catálogos.
Cuando Ron Turner vino con la idea de hacer un cómic
promoviendo la ecología, Arlington le presentó a varios dibujantes, empezando
por Greg Irons, quien estuvo de acuerdo en editar la primera entrega de Slow Death Funnies y dibujar la carátula,
que mostraba a un monstruo voraz devorando su propio planeta. Fue distribuido
en el Día del Planeta, en 1970, y fue la primera de varias publicaciones de Last Gasp Eco-Funnies.
Arlington también hizo seguimiento de los nuevos
talentos cuyos trabajos aparecían en los fanzines de comics y le gustaba
especialmente Richard Corben, cuyas historias de espada y brujería, pronto
comenzaron a deleitar a la audiencia underground. Le pidió a Corben que envíe
algún trabajo a Skull. Como animador
que vivía en la ciudad de Kansas, Missouri, Corben no tenía un contacto previo
con el underground, pero rápidamente aprovechó esta nueva salida para sus
lozanos héroes y heroínas. Arlington
le canjeó algunos EC Comics por su primera historia, Lame Lem’s Love, que apareció en Skull #2.
Gary Arlington participó en la edición y
promoción de varios comics, pero se consideraba a sí mismo más un hombre de
ideas que editor. Afortunadamente tuvo muchas ideas. La mayoría de ellas
giraron alrededor del amor de su vida, EC Comics. Su visión de EC resurgiendo
de las cenizas como un dibujo de fénix no fue la más loca de sus ideas. De
hecho, fue un concepto altamente contagioso, especialmente para los dibujantes
que leyeron EC de niños y recordaban cuando sus comics favoritos fueron
sacrificados en la guerra contra la delincuencia juvenil.
Arlington era la fuerza inspiracional detrás de Skull Comics, decía Irons, quien fue
introducido a los viejos comics de horror de EC en el San Francisco Comic Book
Company. “Gary tenía esta gran idea para un comic de horror y tenía el título. Tenía
este gran pedazo de papel. Era la carátula del primer Skull. Tenía ‘Skull’ escrito con bolígrafo en la cabecera y tenía
un pequeño cuadrado donde supuestamente iría la imagen. Eso era todo. Era
increíble. Inmediatamente tuve esta visión cuando mire este pedazo de papel de
la primera cubierta del primer Skull. Así
que me apresuré hacia casa y lo dibujé, y se le llevé a Gary Arlington, quien
dijo, ‘¡Oh, chico!’. Luego me apresuré a casa e hice la historia. Hablé con
alguna otra gente luego de terminar la historia y les pedí si querían hacer
algo.” Dave Sheridan, Fred Schrier, Jaxon y Rory Hayed también contribuyeron en
la primera entrega.
Arlington le propuso un nuevo cómic a George
Metzger y Rick Shubb, titulado Brain
Fantasy. “Iba a publicarlo y lo quería ya,” decía Metzger. “Tuve una idea y
conseguí a Robert Inwood, y ambos nos sentamos e hicimos nuestras historias en
el lapso de tiempo más corto posible.” Cuando le llevaron el arte a Arlington,
les contó que no tenía el dinero para publicarlo. “No tenía otra cosa más que
entusiasmo,” decía Metzger. “Lo quería de inmediato. Eso no significaba que lo
podía producir de inmediato, pero que le interesaba hacerlo.” Last Gasp publicó la primera entrega de Brain Fantasy en 1972.
Arlington publicó una serie de dibujos de una
sola página titulados Nickel Library, que
incluían arte underground, reimpresiones de tiras clásicas y carátulas de EC Comics
completamente nuevas. Después de que estos primeros trabajos salieran,
parecidos a EC, el dueño de los derechos de autor, William Gaines, demandó a
que dichos dibujos y páginas impresas sean destruidos.
Entrevisté a Arlington por última vez en el 2010
cuando un rumor apareció en facebook diciendo que había muerto. “No sé de dónde
vino pero es un rumor estúpido” insistió. “Es una pérdida de papel y una
pérdida de impresión y una pérdida de tiempo y una pérdida de energía, porque
eso todavía no ha ocurrido y no va a ocurrir en un buen tiempo.”
Quise
preguntarle por Don Donahue, a partir de un libro sobre el fundador de Apex
Novelty y archivista contracultural, pero su memoria estaba dañada y su capacidad
de atención era breve. Llamé tres veces durante varias semanas pero no pude
obtener mayores detalles de él. A penas se acordaba de mí.
La vida nunca volvió
a ser tan emocionante para él pasado el auge del underground. Aún así,
Arlington siguió siendo propietario y operando el San Francisco Comic Book
Company por casi cuatro décadas. Sus problemas de salud lo forzaron a dejar la
administración de la tienda a otras personas, y finalmente cerró en el 2007. Arlington tuvo una operación al
corazón poco después. Cuando la ambulancia lo llevó a
casa, no permitió ingresar a los asistentes a su departamento. De hecho, no
permitía ingresar a nadie a su espacio debido a que paraba desordenado. Algunos
días después tuvo otro ataque cardíaco y se cayó, doblándose la pierna en un
ángulo antinatural. Tuvo que pasar una semana hasta que alguien lo busque y
encuentre, casi muerto, descansando sobre un conjunto de almohadas y una serie
de comics y periódicos alrededor. Mientras estaba en el hospital, Ron Turner
organizó a un equipo de personas para que vaya a limpiar el lugar. Salvaron sus
tesoros – pinturas de Carl Banks, páginas originales de EC, arte underground –
esparcidas alrededor de cajas de cajas y montones de periódicos y publicaciones
impregnadas con orina de gato y cajas de basura.
“Wilson, Spain, Mavrides, mi hijo Colin,
Charlie Wylie, y tres o cuatro más hicieron la limpieza que tomó bastante
tiempo”, dijo Turner. “Todos nos enfermamos por el polvo de gatos, excrementos,
papel y moho, incluso usando máscaras.”
Arlington luego se mudó a
un lugar de ayuda en la 225 Berry Street, cerca al Parque AT&T y usaba una
silla de ruedas para trasladarse. Last
Gasp publicó un libro sobre sus pinturas llamado I Am Not of This Planet.
Falleció en su departamento el 16 de enero
debido a complicaciones por diabetes, enfermedad cardíaca, obesidad y su pierna
rota. Tenía 75 años.
Traducción del artículo de Patrick Rozenkrans en http://www.tcj.com/no-longer-of-this-planet-gary-arlington-1938-2014/
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